martes, 23 de marzo de 2021

 LA PANDEMIA COMO LA VIDA MISMA... 

Parte 1 (sí, amenazo con escribir mucho y habrá más partes)


Cuando empezó la pandemia, en México lo veíamos como algo súper lejano. Algo así como decía Susanita Cleotilde Chirusi (la de Mafalda pues) al leer el periódico: "Qué bueno que el mundo está tan lejos...", yo me sentía Susanita muchas veces y dentro de mi hasta pensaba: seguro esto parará antes de llegar a México. 

Aunque veía con asombro y algo de miedo lo que pasaba en España e Italia, y leía a mis amigos españoles hablar del tema en sus redes sociales, rogaba porque aquí el destino no nos alcanzara... 

Pero ¡oh sorpresa! (ni tanto) llegó el día del primer caso en México... y aunque aún hablaban de que todo estaba controlado, pues se veía venir la debacle. Porque nunca hemos sido muy disciplinados que digamos y porque en este país la gente prefiere creer en las cosas mágicas que en la ciencia (tristemente).

Y bueno, lo demás es historia, llegamos a picos altísimos de contagios y muertes, en la CDMX vivimos en un eterno semáforo rojo porque a la gente ya se le empezó a olvidar el miedo inicial y sigue habiendo negacionistas sobre el tema y porque también es cierto que mucha gente no puede quedarse en sus casas y hacer la cuarentena "como Dios manda" porque si no salen a trabajar, pues no comen. Y así a trompicones, seguimos viviendo en un eterno: "salir o no salir, esa es la cuestión..."

Y hay cosas de las que se habla y mucho por todos lados, sobre todo horribles y que nos desgastan emocionalmente pero hay otras de las que casi no hablamos y que no son tan malas y es lo que atañe a este texto que les quiero compartir.

Yo voy a empezar contándoles mi experiencia en pandemia-cuarentena y como mi vida ha ido tomando su curso de una manera que no esperaba pero que no es mala, de hecho creo que estoy en un momento muy bueno en todos los aspectos.

A ver, todo empieza con un comunicado oficial diciendo que todos los trabajos no esenciales debían parar. Y en mi oficina el jefe de jefes dijo que NO... y yo, como todos los que me conocen saben bien, pues nunca he sido muy dócil que digamos, así que fui directamente con mi jefe a quejarme de la decisión de dirección y él, que es un tipazo y que ya me conoce y se aguanta mis quejas solo me dijo: si estuviera en mis manos, todos haríamos home office desde ya, pero se me sale de las manos... Y bueno, mi respuesta fue: gracias y te entiendo pero aún así voy a ir a quejarme con la gente de RH, porque alguien tiene que hacer algo...

Porque yo soy así, si algo no me gusta tengo que sacarlo de mi sistema y decirlo hasta quedarme en paz conmigo. Y bueno, lo hice y obviamente no ocurrió nada en ese momento. Pero como a los 3 días, mi jefe me dijo que ya podía irme a mi casa a hacer Home Office y me hizo muy feliz.

En realidad no se si lo hizo para que dejara de quejarme o porque sí en realidad no era necesario que yo estuviera ahí, pero igualmente se lo agradezco. Y así me fui los primeros meses de encierro a casa. Unos meses raros, sobre todo porque aunque nadie lo decía todos en la empresa en la que trabajo, teníamos esa sensación de que como el director dice: "no creer en el home Office" (como si fuera una religión o algo en lo que se puede o no "creer", ja, ja, ja) pues nos esforzábamos el triple o más. Yo recuerdo esos primeros meses como sin horarios, si mi teléfono sonaba yo estaba súper al pendiente (y no es que ahora no lo esté) pero eran momentos de ansiedad y de incertidumbre generalizada, además recuerdo trabajar sin parar toda la semana sin importar horarios y sin saber si existían los fines de semana o habían desparecido para siempre.

Tanto fue el esfuerzo que hacía por estar al 1000 (no al 100, al 1000) que me lastimé la mano derecha. Como ustedes saben, yo soy arquitecta y uno de mis instrumentos de trabajo, pues evidentemente son mis manos. Me exigía tanto a mi misma que comía cuando me acordaba, dibujaba sin parar día y noche, hasta que eso, normal, pues hizo mella en mi. El dedo índice de la mano derecha se me inflamo por todo lo que que lo forzaba que hubo un momento en que tuve que parar porque el dolor ya era insoportable y además eso alentaba mi trabajo y me desesperaba porque lo que solía hacer en 5 minutos, me llevaba hasta 20 o más, porque el dolor no me permitía seguir trabajando. 

Long short story: hice todos los remedios posibles que me recomendaron y un día le dije a mi jefe que no podía dibujar más (mostrando pruebas evidentemente de la inflamación en el dedo) y bueno, baje "un poco" el ritmo de trabajo y eso permitió que mi dedo se fuera recuperando.

Después de eso, empecé a tomarme descansos normales, como la hora de comida, como un salir a la tienda aunque fuese solo para estirar las piernas. Y los fines de semana los empecé a dedicar a mi y olvidarme un poco del trabajo. Así que me empecé a arreglar para mi, solo por el gusto de verme guapa todos los días, solo porque me gustaba verme al espejo y decirme: eres una chingona, eres inteligente y además muy guapa y  la cuarentena nos hace los mandados. Me denominé a mi misma en redes sociales: "Quarantine Queen". (ya sé, qué ridícula, pero no me importa, ja, ja, ja).

Inicié mi serie de karaokes en Instagram, que más que decirle al mundo: "mira que bien canto" (porque se que NO tengo una voz privilegiada); lo empecé a hacer porque me encanta cantar, me hace muy feliz poner música y cantar a todo pulmón (seguro mis vecinos me odian, ja, ja, ja), me cambia el día poner una canción que me encante y cantarla como una loca. Sí, así de apasionada suelo ser.

Y bueno, todo iba marchando relativamente bien, hasta que un día recibí una noticia que me tambaleo muchísimo. Había fallecido mi querido Tío Carlos. No por covid, sino por otras cuestiones de salud. Y así la pandemia me enseñó a enfrentarme a una nueva manera de despedir a tus seres más queridos; porque la gente que quería estar no podía por la cuarentena y porque además en una funeraria hay normas de cuanta gente puede estar ahí. Afortunada de poder estar con mi tía y recibir a mi primo (que gracias a Dios pudo conseguir un vuelo desde Canadá para acá) y hacernos compañía los tres. 

La tristeza me acompañó bastante tiempo, de cuando en cuando me pongo triste todavía y echo la lagrimilla otra vez. Pero toda la situación de una ciudad en cuarentena y de no poder ver a tus seres más queridos, creo que aceleró mi proceso de duelo; porque desde que esto empezó yo no pude ver a mis tíos, por miedo a llevar conmigo algún "bicho" que los pusiera en riesgo. Me hizo pensar mucho el valor de decirle a la gente que quieres, todos los días cuanto los quieres. Decirle a tu gente sin tapujos que los amas. Yo se que mi tío sabe y sabía el amor profundo y agradecimiento eterno que sentía por el, pero lo escribo porque hoy no me da miedo decirle a nadie lo importante que es para mi, y sobre todo por si no nos volvemos a ver...

Así la vida va tomando su cause normal y vas volviendo a tu rutina y a tus cosas. Y bueno, haré un paréntesis para contarles algo (¿por qué soy así? pero así hablo también ja, ja, ja). Antes de la cuarentena, yo había empezado a ver a un amigo (if you know what i mean...), nos veíamos todos los viernes o sábados, según nuestros tiempos se acoplaran y curiosamente el fin de semana antes de que iniciara este show llamado cuarentena, habíamos viajado juntos a San Miguel de Allende para ir a conocer el Live Aqua (sí, ya se que soy muy pesada con este tema, pero es que es uno de mis grandes orgullos haber participado en el diseño de este hotel). Y bueno, la cuarentena nos vino a arruinar la diversión y dejamos de vernos muchos meses. Y hago esta acotación porque creo que es importante mencionar que las personas que vivimos completamente solas, de pronto pudimos venirnos abajo con el encierro por el tema de la soledad. Yo, no tengo ni perro que me ladre. Pero para mi fue al contrario, traté de potencializar el contacto con la gente que quiero a través de videollamadas, llamadas, whatsapp, zoom y la gran variedad de opciones que tenemos hoy. También debo decir que vivir una pandemia en esta época nos hace todo más fácil, porque hasta para hacer el súper, te lo pides por medio de una app y ya está. En realidad a veces creo que nos quejamos de más y solo por el gusto de quejarnos. Y no estamos siendo consientes de que vivimos en una época maravillosa llena de avances tecnológicos que nos acercan a los que queremos si lo hacemos de la forma correcta.

Y así fue el inicio de esta pandemia-cuarentena en México para mi, y como hoy ya me enrollé como persiana, pues le voy a parar, pero habrá una segunda y una tercera parte o las que me salgan, porque a mi si hay algo que me guste hacer en la vida (además de diseñar y cantar), es escribir, porque en la escritura he encontrado una manera de desahogarme, de aclarar mis ideas y a mi, me sirve de terapia. Creo que todos deberíamos escribir aunque no seamos literatos (con todo el respeto a ellos) pero si algo se escribe con verdad y desde el corazón también es una manera de compartir la vida.

Así que nos leemos en el siguiente post y espero que este lee guste mucho y me encantaría leerlos también, me encantaría saber todas las cosas buenas que podemos sacar de esta situación para nuestro crecimiento. 



 UN CUENTO LLAMADO:

"EL AMOR EN TIEMPO DE PANDEMIA Y REDES SOCIALES"

 

A Álex



Ella, nunca supo cómo sucedió...

Ella, de un lado del océano y el del otro.

Ella con los cabellos y ojos azabache; él, tan rubio como el sol y los ojos tan azules como ese océano que los separaba.

Ella, tan fascinada por España y él, decía que México era especial y contrastante.

Sólo se leyeron y algunas veces se escucharon, pero prometieron que cruzarían el mar para encontrarse. Si, lo prometieron...

Todo empezó con un "bona nit" que él escribió... y después, se escribieron muchas veces; ella le llamaba bombón y él le decía guapa. Sólo él tenía el poder de hacerla sentir la más guapa y especial. Ahora nunca sabrá si ella ocasionaba algo en él, pero lo que él le daba era alegría en estado puro.

Y un día, así como de intempestiva llegó su presencia a su vida, igualmente se fue...

Lo supo por redes sociales y sintió que el corazón se le paralizaba por instantes y un vacío en el estómago. Un vértigo de esos que te hacen creer que estás en un mal sueño, porque te niegas a aceptar la absurda realidad.

Se sentía muy rara en los días siguientes, como viviendo en una nebulosa y se cuestionaba todo. Poco a poco, lentamente, fue aceptando que no habría nunca más un "bona nit"...

Ahora solo tiene sus mensajes y escucha su voz en ellos, de cuando en cuando. Y sueña cada noche con su sonrisa... Ahora lo recuerda al ver el cielo y el mar. Ahora lo recuerda a través de su arte.

Nunca entenderá como sucedió o por qué sucedió. Ni el que sus vidas se cruzaran, ni el que él ya no esté más...

Ella ahora puede decir que él cambió su existencia, que cambió algo en ella, que la transformó, aunque nunca hayan estado uno enfrente del otro, porque todo sucedía a través de una pantalla... porque ahora todo sucede a través de una pantalla ¿no?. 

Ella ahora sonríe cada vez que recuerda que un mensaje de él llegaba; porque él tenía la magia para conseguir que ella fuera feliz, aún estando separados por kilómetros de agua. Y porque esta historia fue como un cuento feliz. Pero fue verdad.

Él se fue antes de que la primavera llegara, él se fue en los últimos días raros del invierno, esos días que nos dan nostalgia de las fiestas pasadas pero a la vez nos dan esperanza de que el mañana será soleado y el cielo azul, tan azul como esos ojos suyos que desbordaban vida. Ahora esos ojos azules son solo un sueño...

Y Ella puede, pero no quiere decirle adiós, porque quiere creer que algún día se encontrarán como brisa de mar o como estrellas en el firmamento...


miércoles, 21 de marzo de 2018

Yo también...

Si, yo también soy mujer como un 49.6% del total de la población mundial. (Según la ONU).
Y yo también he sufrido acoso, a mí también me han gritado obscenidades por la calle y me han tocado sin mi consentimiento y me he sentido asqueada y he querido correr a esconderme. 
 A mí también me dijeron que estuviera siempre bonita y que si un niño te molesta es porque le gustas. 
A mí también, me ha incomodado algún “amigo” acosándome y pidiéndome salir insistentemente a pesar de mi negativa. A mí también me han dicho “mamona”, “apretada”, “loca”, “histérica” y un largo etcétera ya sea por no querer salir con alguien, por no quedarme callada o simplemente por ser como soy. 
Yo también he tenido profesores en la universidad que se han querido pasar de listos. Yo también he tenido jefes y compañeros de trabajo, que  se han atrevido a decirme que si sufro acoso o si gano menos es por haber osado entrar en un mundo de hombres (soy Arquitecta). 
Yo también tuve uno de esos novios que  “te celan porque te quieren”, de esos que te hacen “sentir culpable” por tener amigos y te envuelven en una vorágine de destrucción. Y claro la única culpable siempre serás tú, porque tú eres la confundida, la equivocada y la que está mal. Y crees erróneamente que así son las cosas.
Yo también le he dicho puta a otra mujer y he criticado su manera de vestir, de pensar, de ser. 
Y a mí también me han criticado otras mujeres. A mí también me han dicho gorda. A mí también me han tratado como imbécil solo por el hecho de ser mujer. Y yo también me he sentido menos capaz frente a otras mujeres o frente a otros hombres. 
A mí también me han dicho que calladita me veo más bonita. 
Y lo único que he aprendido es que prefiero no verme bonita, pero NUNCA callada. Que mi voz es potente y que si tengo algo que decir siempre habrá alguien que quiera escuchar, y que muy probablemente incomodaré a algunos, pero ese NO es mi problema. 
Si, he tenido malas experiencias con los hombres en muchos aspectos. Pero prefiero creer que también los buenos son muchos más. Yo, afortunadamente en mi círculo más cercano, siempre he estado rodeada de hombres maravillosos que me han enseñado más de feminismo que cualquier libro o cualquier persona. Y agradezco su presencia en mi vida: Ese papá que no le importaba salir a comprar las toallas sanitarias para sus hijas, que preparaba el desayuno, que me peinó cuando se lo pedí,  que me enseñó las reglas del fútbol, que me llevaba a patinar con mis amigas mientas me esperaba leyendo un libro, que me bañaba de pequeñita, que me traía cuentos cuando volvía del trabajo, que no se cansaba de compartir momentos con sus hijas,  (solo por mencionar algo, de las tantas cosas que me vienen a la cabeza) y todo esto solo por amor. Esos tíos que me enseñan de amor y respeto cada vez que los veo tratar a sus esposas, hermanas, hijas y educan a sus hijos para que sean tan buenos hombres como ellos lo son. Ese abuelo que me abrazaba cada vez que me veía y se sentía orgulloso de mi. 
Ese hermano que me enseñó de fútbol americano y de coches, y que nunca le apenó nunca jugar con “niñas”. Ese  primo que me ha tratado y cuidado como si fuera su hermana, con quien reía hasta que nos doliera la panza. Ese cuñado maravilloso que llegó a la vida de mi hermana, y que cuida de ella y de mis sobrinos con esmero y amor. Esos amigos que me hacen más divertida la vida y en quienes puedo confiar y platicarles de cualquier tema y que no les da pena que yo, una mujer, exprese sus ideas. 

No todos los hombres sin iguales, eso me queda claro. Y soy muy afortunada de estar rodeada de muchos de los mejores. 
Me encantaría que las mujeres que conozco pudieran nombrar de la forma en que yo lo hago, a los hombres de su vida, pero se que en muchos casos no será así. Y se también que el camino aún es largo, pero las cosas cambian si nos esforzamos en educar hombres y mujeres de bien. Que ningún hombre permita que ninguna mujer sea maltratada, y que ninguna mujer permita que un hombre sea humillado. Que podamos caminar uno al lado del otro, nadie detrás del otro. Porque lo que queremos es igualdad, no combatir con el otro. 
He escuchado frases tan ridículas como: “ las mujeres se quieren meter en todo, y ellas deberían estar en sus casas”, “mi mujer no hace nada, ella solo está en la casa”, “ahora hasta se atreven a ser futbolistas o arquitectas”(esa joya me la dijo un día un taxista que me quería hacer la plática), “seguro se ganó ese puesto (o esa calificación) por ser vieja”, “maneja tan  mal que seguro es vieja”, “es mujer y no quiere tener hijos, ¿pero qué le pasa? Seguro es que no puede”... ¿de verdad quienes dicen estas frases viven el 2021?, y lo peor es que algunas hayan sido dichas por mujeres. De verdad me sorprende que seamos nosotras mismas nuestros propios detractores; que creamos en clichés tan ridículos sobre lo que es "ser una mujercita" y lo peor es que le enseñemos esas mismas ideas a los niñ@s que van aprendiendo y entonces tengamos niñas que su única aspiración en la vida sea casarse y niños que hablan de las mujeres como si fuéramos objetos o peor aun, nos tratan de putas. Y ¿saben qué? eso es solo el reflejo de la podrida sociedad en que vivimos. 
Yo he escuchado a chicas mas jóvenes que yo o de mi misma edad decir cosas como: "yo con mi novio, marido, pareja, hermano, padre, etc.  no puedo hablar sobre la menstruación, ¿cómo crees?", "yo prefiero que me mantengan", "a mi no me da permiso mi pareja", "a mi no me dejan cortarme el cabello"(aunque parezca un chiste, no lo es). Y yo les pregunto a ustedes que están leyendo estas líneas ¿les parecen normales estas afirmaciones?... Pues a mi No.  ¡Ya basta!, ya basta de que vivamos en esta sociedad donde todos los días muere una mujer cada 4 horas (según el INEGI) y esas son cifras de los crímenes que han sido denunciados, pero ¿y todas esas personas que no denuncian por miedo?. 
Yo no quiero que todos piensen igual que yo, lo que quiero es que cuestionemos todo "lo aprendido", ya sea que me lo hayan dicho en mi casa, en mi escuela, en mi trabajo, mis amig@s, Todo debe de ser cuestionado, informémonos y compartamos ese conocimiento para que podamos ir permeando en nuestro circulo mas cercano y generar un cambio.
Y quiero aclarar que estas ideas que tenia tantas ganas de compartirles no son para atacar a los hombres porque definitivamente esa nunca ha sido mi intención (y si tu lo crees, es porque no has leído con detenimiento este texto), porque como mencioné hace rato, yo puedo hablar de hombres maravillosos a los que admiro y amo profundamente y porque creo que el machismo es culpa también de las mujeres, de las mujeres que dicen: "el lugar de una mujer está en su casa", de las que permiten que "no les den permiso", de las que creen que tener un marido es tener un dueño, de las que le repiten a sus hijas que lo mas importante es lo de afuera y le restan importancia a la cultura, al aprendizaje, "porque total para que se esfuerza tanto si se va a casar"; de esas mujeres que se expresan de ellas mismas como tontas y les gusta. De esas mujeres que no saben estar solas y pasan de una relación a otra, de esas mujeres que su única aspiración en la vida sea "pertenecer" a alguien más. De las que dicen: "lo que le pasó es su culpa".
Yo también quiero un cambio, yo también quiero que no haya más desigualdad, y aunque pareciera imposible yo si tengo fe en la humanidad (aunque a muchos le parezca ridículo). Yo si creo que con mucha paciencia (porque la paciencia todo lo alcanza) y amor, podemos ir cambiando el mundo en que vivimos. Y lo que yo ofrezco es cada día erradicar de mi persona, frases o actitudes de violencia hacia los demás.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Arquitectura Andalusí

La Arquitectura andalusí…

Mi primer acercamiento a la Arquitectura Andaluza, (bueno, con toda la Arquitectura), fue cuando tenía como unos 4 o 5 años, a esa edad, uno de mis pasatiempos favorito era jugar con los planos de mi papá, hojear sus libros de arte, ver y hasta rayar algunas fotos, usar los estilógrafos, regletas, acuarelas, etc.
A todos nos pasa que tenemos recuerdos o imágenes muy grabadas en la memoria ¿no? Pues así me pasa a mí con una foto a toda página de un libro de historia de la Arquitectura, de mi padre, con la “fuente de los leones”. Y aunque no entendía una pizca de arte o arquitectura, a esa edad (como la mayoría de los niños) mi gusto era bastante kitsch y a mí me parecían más que leones, perros, a los que veía en esa foto y deseaba tener esa fuente en mi jardín. (otro día les platicaré acerca de mi gusto por las balaustradas y otras joyas, a esa misma edad, para que entiendan porque digo que tenía un gusto bastante kitsch).

                                               

  (fotografía del patio de los Leones en la Alhambra de Granada; tomada por mí, diciembre 2015 y que por cierto es idéntica a aquella foto del libro que les cuento).


Un poco más tarde (como a los 8 años) supe que eran leones y bueno, dejé un poco ese recuerdo en el olvido, hasta que bastante tiempo más tarde, entré a la universidad y conocí a “Chema” Buendía 
( profesor, de quien he hablado en un post anterior a éste), quien me reencontró con la arquitectura musulmana y sacó ese recuerdo a flote.  Pasé un año completo aprendiendo sobre medersas, mezquitas, y se volvieron comunes en mi vocabulario palabras como “mihrab”, “alminar”, “minarete”, “Quibla”, “mudéjar”, entre otras tantas.
Y así, descubrí un mundo que desconocía y me impactó positivamente. Aprendí a diseñar patios interiores como eje de las casas, descubrí la importancia de la jardinería y el agua en el diseño, descubrí que tenemos en nuestra arquitectura vernácula rastros, (y rasgos) de arquitectura árabe debido a la gran influencia que ejercieron sobre los españoles y estos nos la heredaron. Me maravillé de la belleza del blanco sobre cualquier otro color, del uso de la geometría en cada detalle y la importancia de estos y lo importante que es hacer arquitectura incluyente y que cada espacio cubra las necesidades para la función que fue creado.  
Así de poquito en poquito nos vamos formando como personas diariamente ¿no? Con lo que vamos tomando de un lado y otro, con lo aprendido día a día; y así nos vamos haciendo como profesionistas también, con lo que aprendimos en la universidad, con lo que aprendemos en el trabajo, con lo que aprendemos de quienes admiramos, de nuestra curiosidad, de los libros (ahora del internet también) y de los viajes.
Pues así yo, que me he ido formando como persona y profesionista poco a poco y aunque ya estaba enamorada de la arquitectura musulmana y todo el legado de ésta, no fue ni será nunca igual el ver fotografías en libros a estar en el sitio. El próximo diciembre hará un año de un viaje soñado, un viaje que llamé “Para ver Arquitectura…” y eso hice. (Y como recomendación, que viajar no se trate sólo de visitar un lugar y comportarnos como turistas, sino que el planear un viaje sirva para aprender, para estudiar, y al llegar al lugar maravillarnos).

Les hago un poquito de recuento de historia: La herencia musulmana en España se hace presente en toda Andalucía (antes “Al-andalus”), debido a la ocupación musulmana de 8 siglos. Las edificaciones islámicas, se caracterizan más por su decoración que por su estructura. Y existen 4 elementos decorativos básicos: caligrafía, motivos orgánicos, geométricos y abstractos. A través de la geometría se representa la indivisibilidad de Dios. El arte musulmán se basa en las matemáticas: la repetición de patrones (redes) genera efectos armoniosos, equilibrados y dinámicos.


(podemos ver los patrones geométricos y tomados de la naturaleza, además del perfecto trabajo hecho en yeso y azulejos, fotografía tomada por mi, diciembre 2015).


La arquitectura islámica depende de tres elementos importantísimos: “los jardines, la luz y el agua”, porque tienen valor ritual y simbólico; además ningún espacio interior podría explicarse sin su relación con el exterior (jardines, fuentes y entradas de luz).
Por otro lado, existe una construcción muy particular y característica de la arquitectura árabe: “los baños o hamman” que no solo nos dejan ejemplos de espacios dedicados al culto del cuerpo y el espíritu, sino que son pioneros en la construcción de baños de vapor con calderas subterráneas.

(en esta foto, vemos la entrada los baños y apreciamos la iluminación cenital:fotografía tomada por mi, diciembre 2015).




     


(una foto de los interiores, donde vemos una fuente y la cenefa de azulejos, después de la yesería)




Espero que hayan disfrutado leyendo y viendo las fotos. (todas tomadas por mi)
Nos leemos pronto...




                 


 




 






          


 












* (Fuente: Arte Árabe, portal: www.artehistoria.com)
*2 (Fuente: Elena Sarnago Notivolo, La Decoración en el arte Islámico, portal: clio.rediris.es).

*3 (Fuente: Merche S. Calle, Plantas de las tierras de al-Andalus, portal: www.ideal.es).

martes, 27 de septiembre de 2016

"Chema" Buendía...



“Chema” Buendía…



El día que nos conocimos, fue en una clase en la UAM-Xochimilco, recuerdo perfecto que nos hablaste del color blanco, del olor de las flores de azahar y de tu infancia en Marruecos (Sí, de tu nana Jimo y de tu Fiat de lata). El destino me puso en tu clase pero la buena fortuna (o Dios) quiso que fuésemos amigos.




Siempre te escuché atenta, dentro y fuera del aula; a veces platicábamos más en los pasillo y jardines de la universidad que en los mismos salones, porque así eras tú, tu cátedra era para escucharte y fuera de clase para compartir. Ahora tengo muchas anécdotas que recuerdo y sólo trato de elegir las mejores palabras que dedicarte.

Te veía llegar siempre, muy arreglado de traje y sombrero, con un café en la mano y silbando. Bajo el brazo tu rollo de diapositivas, tus libros y un folder viejo y arrugado pero  lleno de maravillosos croquis que seguramente habías hecho sentado frente a una taza de café y con una buena charla. 
Diariamente, todos debíamos rodear el restirador donde nuestros planos estarían listos para recibir tus correcciones, recuerdo que me paraba a tu lado derecho, me gustaba estar ahí. Sin falta, todos los días dejabas el salón a las 2:00 pm porque no podías faltar a comer a tu casa, pero si aún no habíamos terminado la revisión en la universidad, nos esperabas en "la pause" (ahí sobre Francisco Sosa). Cómo disfruté cada una de tus clases…



Me llevaste a visitar la casa que le diseñaste a uno de tus hijos en Malinalco; recuerdo el viaje (de ida y vuelta), así como la comida llena de fantásticas historias que nadie contaba como tú, pero lo que más recuerdo y agradezco de ese viaje, fue el que compartieras conmigo la parte más importante de tu vida: Tu familia.

Me dijiste una y mil veces que la Arquitectura debe de ser incluyente y que hay que hacer que la Arquitectura cuente historias. Todos los días lo intento y espero estarlo logrando.

No tuvimos oportunidad de reencontrarnos, aunque siempre tuve en mente, pasarme un día por el callejón del Aguacate a preguntar por ti.
Sólo puedo decir, Gracias Chema, por haber coincidido conmigo en esta vida. Gracias por hacerme ver a la Arquitectura con tus ojos y por contagiarme tu pasión.

Un beso hasta el cielo…

sábado, 24 de septiembre de 2016

Ya no quedan Arquitectos como los de antes...

Ya no quedan arquitectos como lo de antes…

Los arquitectos de antes sabían dibujar a la perfección, con ese toque tembloroso. Los arquitectos de antes eran las personas más cultas, sabían de todos los temas. Los arquitectos de antes eran bohemios y no hipsters, eran artistas y no solamente constructores, porque no olvidemos que la arquitectura es una bella arte; los arquitectos de antes eran los más perfeccionistas seres que pisaron ésta tierra...
Y así podría ir enlistando un sinfín de cualidades de los arquitectos “de antes”.
Pero, ¿Por qué escribir un post con este tema?...
A propósito de la muerte de Teodoro González de León, me puse a pensar que quedan ya muy pocos arquitectos que se formaron en la profesión siendo observadores, desarrollando sus habilidades con el lápiz día a día, seguramente cuando estudiaban les rompieron planos en la cara y no salieron corriendo a acusar a su profesor (arquitecto también) de maltrato psicológico o de ser “malo” con ellos. Seguramente pasaron muchas noches de desvelo en espera de la “musa inspiradora” y rayaron millones de hojas en busca del boceto correcto para iniciar el proyecto ideal. Y por sobre todas las cosas, nunca subestimaron el valor de la historia.
Para mi, hoy en día, se ha devaluado mucho la profesión. Porque no es lo mismo a ser un constructor que ser un Arquitecto. Por muchas razones…
Dice el diccionario que… un Arquitecto es el profesional que se encarga de proyectar, diseñar, construir, y mantener edificios, ciudades y estructuras de diverso tipo. Su arte se basa en reflexionar sobre conceptos del habitar bajo necesidades sociales. Es un profesional de alto nivel de estudios superiores, con una profunda formación técnica, artística y social. Proyectar edificaciones, espacios urbanos o varias estructuras, y velar por el adecuado desarrollo de su construcción…
Si, en efecto, CONSTRUIMOS estructuras diversas, pero no solo las construimos. Las soñamos, pensamos, las imaginamos, las diseñamos, (esto quiere decir que le damos una solución práctica y útil a un problema), y finalmente las construimos. Pero ese proceso, es un proceso en el cual boceteamos, buscamos muchas opciones, visualizamos los espacios o estructuras y resolvemos lo que haya que resolver.
Como consecuencia del mundo globalizado y  de que las profesiones no tengan un tinte elitista, se abren universidades a diestra y siniestra y desgraciadamente las licenciaturas, se hacen más “accesibles”, ¿qué quiero decir con accesibles? Pues por inicio ya no se exige que quien estudie cierta carrera tenga habilidades mínimas que irá desarrollando o peor aún,  los planes de estudio no abarcan todas las materias que deberían estudiarse. Los exámenes de admisión en estas universidades, son un mero requisito y al final del día cuando salen al mundo laboral pues desgraciadamente no están capacitados como deberían y así las filas de los desempleados se van llenando más y más.
Sin afán de molestar a nadie, lo que quiero decir con todo esto, es que aunque la oferta de profesiones se ha ido ampliando en nuestros días, no todas las escuelas ofrecen una opción educativa real. Sin ir más lejos, cuantas universidades no dicen tener dentro de sus carreras la “Lic. En Arquitectura” y no hay nada más alejado de la realidad que su plan de estudios. ¿Por qué digo esto? El que te enseñen la parte técnica de nuestra profesión y te hagan creer que por saber utilizar uno o dos programas de diseño ya eres un Arquitecto y puedes Diseñar, pues es un grave error.
Por otro lado, y vuelvo  a insistir, no quiero herir susceptibilidades pero por qué si ya existía una carrera llamada “Diseño de interiores” (ya hablaremos mas a fondo en otro post sobre el hacer, quehacer y diferencia entre los interioristas y decoradores) ahora las universidades se han encargado de cambiarle el nombre y llamarla “Arquitectura de interiores”,  no deberían llamarla así y ¿saben por qué? Pues por lo menos aquí en México, no existe una cultura del interiorismo y las mismas escuelas que imparten la licenciatura lo demuestran, formando “Decoradores” que tampoco es lo mismo que un diseñador. Los “arquitectos de interiores” no tienen la misma formación que hemos recibido quienes estudiamos ARQUITECTURA (así a secas) y me sorprende que ellos mismo, a sabiendas de que la mayoría que  ha elegido estudiar “diseño de interiores” lo ha hecho porque no querían ver matemáticas o porque pensaban que Arquitectura era muy complicada,  ahora se llamen a sí mismos “Arquitectos” y no se atreva uno a decirles que no tenemos la misma formación (lo cual es evidente, solo hay que darle un vistazo a los planes de estudio) porque se indignan. Yo, que soy una apasionada del interiorismo  creo que la mejor manera de acercarnos a él, es estudiando Arquitectura, porque un arquitecto debe de tener los conocimientos suficientes para darle la mejor solución de diseño a cualquier espacio (interior o exterior) y si a eso le damos el plus de alguna especialidad en interiores pues el éxito en ese campo lo tendremos asegurado.
He conocido mucha gente dedicada a la Arquitectura en estos años y me causa una molestia muy  grande  cuando me dicen sin ningún empacho, frases como: “Odio la historia y peor si es del arte o la arquitectura” o el ya todo un clásico “¿Tener buena ortografía? ¿Para qué? Si soy Arquitecto”.
¿¿¿Qué??? ¿¿¿Es en serio???  y yo a veces les he llegado a preguntar :  “Y ¿No te da pena decir que no te interesa la historia? O ¿no te da pena decir que eres un arquitecto cuando ni siquiera puedes escribir dos frases sin tener 5 o más errores ortográficos?  (si, lo acepto, lo hago un poco por quitarme de encima esa incomodidad y un poco por el morbo que me ocasiona escuchar su respuesta) y de las ultimas cosas que he llegado a escuchar y que me han dejado anonadada ha sido: “Por eso estudie Arquitectura para no tener que escribir bien”, esta última frase ha sido como una estocada para mí. ¿De verdad hemos caído tan bajo educativamente que la gente piensa que no es importante escribir bien o tomarse la molestia de leer un libro?
A esto me refiero cuando digo que muchas universidades no ofrecen una opción educativa real, porque ya no hay un cuidado en esos pequeños detalles, que en realidad deberían de ser muy importantes. Y porque como mencioné al inicio de este post, (parafraseando lo que dice el diccionario): La Arquitectura es una mezcla de técnica y arte con el fin de resolver un problema que afecta a la sociedad.
Se vale que no todos tengamos los mismos intereses, pero entonces hay que estudiar profesiones que nos llenen completamente, que cubran nuestras expectativas. Hace poco escuche a alguien decir “Yo creo que hay dos tipos de Arquitectos, a los que les apasiona la profesión y a los que no”… Esta frase me ha hecho pensar mucho, porque creo que no deberían de existir estos dos tipos de personas en ninguna profesión, creo que todos deberíamos sentirnos plenos de haber estudiado lo que elegimos y además como estudiamos algo que nos llena completamente, pues no sería ninguna molestia continuar estudiando, actualizándonos, leer sobre el tema, no creer que ya cumplimos con terminar una licenciatura y ahora ya no hay nada más que descubrir. Es más, como arquitectos deberíamos salir a la calle y detenernos a observar detalles que nos parecen importantes, tomar fotografías, bocetear a cada instante.

Puede que yo sea una enamorada de la Arquitectura y una romántica que quisiera que todos la vieran con los mismos ojos que yo y por eso escribo este post, que más que una queja refleja mi sentir por una profesión bellísima, milenaria y que hoy en día corre el riesgo de extinguirse como la conocíamos. Porque aunque suene un poco catastrófica, YA NO QUEDAN ARQUITECTOS COMO LOS DE ANTES.

martes, 9 de febrero de 2016

110 años (y un poco más) de Arquitectura en México


Hacía tiempo que quería escribir sobre la Arquitectura en México. 
Hace un par de años (o tal vez un poco más) se realizó una exposición llamada “110 años de Arquitectura en México” (se presentó en el Palacio de Iturbide en el centro histórico de la ciudad de México) y es quien me motivó a escribir este texto y pensar en el desarrollo de la Arquitectura en mi país.
Haré un pequeño recuento significativo con ciertos elementos que me parecen trascendentales y que lograron que se generara la Arquitectura que le da forma a la historia artística y cultural de mi México.

Utilizando el guión curatorial de la exposición, haré mi recuento:

·         Los inicios (1900-1924) Para muchos el mandato de Porfirio Díaz fue terrible, pero para mí, fue un momento de esplendor hablando de las artes y en especial sobre la Arquitectura. Gracias a él (y a su debilidad por la France y todo lo relacionado a los galos) tenemos un hermoso paseo de la Reforma (que ya había sido trazado desde tiempos del emperador Maximiliano de Habsburgo) y contamos con uno de los palacios de Bellas Artes más bellos  del mundo, por mencionar sólo algunas joyas arquitectónicas de éste periodo.
La Revolución nos dejó muchas cosas, entre ellas una arquitectura que denominamos Post Revolucionaria que integra estilos como “art decó”. El interior del palacio de Bellas Artes es una muestra de este nuevo estilo que llegó a América en la década de los 20´s. El monumento a la revolución y muchos edificios habitacionales, sobre todo en la recién estrenada colonia Hipódromo Condesa (hoy el punto de encuentro de los hipsters). Este estilo prosperó hasta la década de los 30 y hay quienes dicen que es el único movimiento auténtico que buscaba una genuina estética para nuestra ciudad.

·         Primera modernidad (1925-1939) Aparece en México el Funcionalismo, que ya había roto paradigmas en Europa, buscando una Arquitectura que llevara como bandera “la función sobre la forma”. Aunque al principio no tuvo un buen recibimiento, el funcionalismo fue encontrando su sitio en nuestro país, abrazado por los artistas del momento, como Diego y Frida que guiados por Juan O ‘Gorman nos dejan como legado su “Casa Estudio” en San Ángel” y el “museo Anahuacalli”.  Yo soy Fan del Funcionalismo, porque me parece una de las corrientes más puras y que mejor entienden a la Arquitectura: la forma debe de seguir a la función. Es una Arquitectura limpia, diseñada para cumplir una meta.




·         Periodo Heroico y el modernismo (1940-1968)   Este periodo es casi uno de los favoritos de todos los mexicanos, porque nos gustan las historias donde somos los protagonistas y donde hay  héroes que le gritan al resto del mundo que somos grandes, que somos “chingones”. La creación de la ciudad universitaria nos ponía en la mira del mundo. El presidente en turno Miguel Alemán, (1946-1952) dispuso los recursos que hacían falta para la construcción de la Ciudad universitaria de la UNAM, todos los arquitectos más importantes de la época participaron en el concurso. La relevancia de este proyecto, es la integración perfecta de todos los elementos, las edificaciones armonizan con los jardines como si fueran uno mismo, no como elementos aislados.  Otras obras de gran importancia de esta etapa son también: El complejo habitacional Nonoalco Tlatelolco de Mario Pani. El Pedregal o “los jardines del pedregal de san Ángel”, que en sus inicios se crearon como si fueran un fraccionamiento de descanso a las afueras de la ciudad y se encargó a los arquitectos de moda como Max Cetto, Luis Barragán y José María Buendía (de quien he tenido la fortuna de ser su alumna y amiga. Y a quien admiro profundamente). También estaba el arquitecto español nacionalizado mexicano Félix Candela, quien realizó obras tan importantes como el Palacio de los deportes. Y haré una mención especial a una obra que realizó Enrique de la Mora en conjunto con Félix Candela: la Iglesia de San José del Altillo.  Donde Candela se encargó de realizar la techumbre  de la misma y que es un paraboloide hiperbólico y cabe mencionar que dicha iglesia fue la primera iglesia de la modernidad en México. Pertenece a la congregación de los misioneros del espíritu santo y es el sitio donde la misa se realiza por primera vez en español y de cara al pueblo. Menciono esto porque considero relevante el hecho de que la misma arquitectura  y el arte en general reflejan los cambios que se gestan en el interior de cada nación.  Y con toda esta modernidad, la llegada de las olimpiadas requiere que México esté a la par de las grandes potencias mundiales, las jóvenes promesas de la Arquitectura diseñan para el mundo, integrando en la ciudad sus obras. La ruta de la amistad, la villa olímpica, el estadio universitario, son algunos ejemplos de esta modernidad a la que nos enfrentábamos en ese momento y son mudos testigos de lo que la sociedad pedía a gritos: Un cambio en todos los aspectos (que hasta hoy seguimos pidiendo, pero esa es otra historia). Pedro Ramírez Vázquez realiza el diseño gráfico para la olimpiada y fue un parte aguas en este ámbito y el inicio de una nueva identidad para las artes gráficas en México.




·         Nueva monumentalidad (1969-1989) Teodoro González de León, Abraham Zabludovsky, Agustín Hernández, Ricardo Legorreta, los arquitectos más representativos de esta etapa. Casi iniciada la década de los 70, hace su aparición lo que llamamos “Arquitectura Mexicana  contemporánea” y sus mayores representantes llenan la ciudad y el país de edificios imponentes y monumentales. El concreto llena las calles. Tan similares González de León y Zabludovsky que hasta trabajaron juntos (y en mi opinión fue la mejor época de ambos), pero tan diferentes de Legorreta que hacía unos coloridos diseños retomando elementos de la arquitectura vernácula mexicana (y muy de la escuela de Luis Barragán) o de Agustín Hernández que siempre ha sido un poco futurista. El museo Tamayo de arte contemporáneo, el auditorio nacional, las oficinas centrales del Infonavit, el Colegio de México, el hotel camino Real, El papalote museo del niño, la casa del aire, el corporativo Calakmul (mejor conocido como la lavadora de santa fe) sólo por mencionar algunas obras.



·         Fin de siglo (1990-1999) La generación de arquitectos como Kalach, Norten, Gómez Pimienta, entre otros, pertenecen a una generación que nació allá por los 60 y creció en un México diferente,  la primera generación que estudió con las nuevas herramientas informáticas. No hubo un estilo que caracterizará especialmente a estos arquitectos, pero si un intercambio con la arquitectura de otros países, especialmente la norteamericana, ya que la mayoría de los arquitectos de esta generación realizaron posgrados en el país vecino del norte. La integración de las nuevas tecnologías tanto para la representación gráfica de los proyectos y para la misma construcción hacen su aparición y llegan para quedarse, y lo que es mejor, llegan para hacernos la vida más sencilla a las generaciones posteriores. Obras tales la biblioteca Vasconcelos (el gran elefante blanco del gobierno de Vicente Fox) y el centro nacional de las artes (aunque este último tuvo varias etapas constructivas) son sólo algunas de las obras más representativas  de éste periodo.



·         Primera década del s. XXI  Esta generación es a la que pertenezco yo. No hay nombres en solitario, como en las generaciones anteriores, los despachos donde cada quien aporta según su talento son el boom. Y estas firmas no solo están integradas por arquitectos, sino que también han hecho su aparición los diseñadores de interiores y se entremezclan con los diseñadores industriales y gráficos.  El construir desde cero y levantar edificios totalmente nuevos ya no es tan factible, sobre todo en la ciudad de México, que a veces pienso ya no tenemos para donde hacernos. Pero también han llegado las nuevas tendencias, “la reutilización de patrimonio edificado” y “el interiorismo”. El estilo predominante, es lo vintage y lo retro. Como dicen por ahí “la moda es cíclica” y por el momento en México estamos un poco encantados con retomar elementos viejos y “modernizarlos” o “contemporaneizarlos”.




La historia de la arquitectura de México siempre me hace pensar en que somos una nación hecha de una mezcla de culturas (claro, como la mayoría) y nos encanta plasmarlo en todos lados. El sincretismo que hacemos con elementos prehispánicos y la modernidad le da un tinte diferente a la arquitectura que hacemos en México. Ese mestizaje cultural se ha hecho desde tiempos de la colonia y lo podemos encontrar en los retablos de las iglesias por todo el país. Y en épocas modernas lo encontramos en esa arquitectura que quería enseñarle al mundo la grandeza de México. Basta pensar en edificios como el colegio militar donde se hace una magnifica abstracción de “Tláloc”. Creo que en el fondo, pensamos que debemos hacer que renazcan todas esas grandes edificaciones que en tiempos de la colonia fueron “tapadas” por otro orden arquitectónico y nos hace enorgullecernos de esas raíces. Pero sin olvidarnos que somos producto del mestizaje y la multiculturalidad.
Allá por los años 90, Pedro Ramírez Vázquez, presentó al mundo  la nueva cara de México en el mundo y lo hizo con el pabellón de México para la exposición de Sevilla 92, como olvidar esas dos gigantescas "X", (porque ningún otro país del mundo tiene una x en su nombre).


 Yo debo reconocer que me encanta pertenecer a esta generación porque las generaciones anteriores nos abrieron brecha y porque como mujer ya tenemos un campo de trabajo más amplio. Ya no se considera a la Arquitectura como una profesión exclusivamente de hombres, porque aunque pudiera parecer ridículo, aún hay gente en México en estos días, que piensan que las mujeres no estamos hechas para profesiones de este tipo. Sin embargo, somos producto del camino que nuestros padres trazaron y de quienes se han esforzado por que haya equidad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos.

Este recuento de obras y personajes de la arquitectura en México, me invitan a querer ser factor de cambio, me invita a querer construir los siguientes episodios de esta historia. Pero seguro que ustedes también deben querer ser actores principales en este camino de la arquitectura, que al igual que para mi, debe de ser su razón de ser, su pasión y motor en la vida.

Nos leemos pronto...